Depurativos, detoxificantes, detox….y demás cantinelas

Llegó el mes de septiembre y con éste, el mes de la depuración o la detoxificación.

Miremos por donde miremos nos invaden los mensajes que nos anuncian que esto, aquello y lo otro, tienen tales efectos; ya sean zumos verdes, tés especiales, pastillas, etc; y claro las Farmacias y Herbolarios (perdonadme por favor), hacen el agosto en septiembre y se frotan las manos. Y todo porque después de habernos puesto “hasta el gorro” de todo, pensamos que nos hemos portado mal y tenemos la necesidad imperiosa de expiar nuestros pecados cuanto antes, tirándonos desesperadamente hacia todo aquello que nos sirva urgentemente para resarcirnos de ellos.

Pero claro, recurrimos a lo más inmediato para intentar compensar todos esos abusos, a lo que nos dicen que es tan eficaz como milagroso, porque el reclamo publicitario sabe cómo «regalarnos el oído».

 La pregunta es…. ¿ES VERDAD QUE ACUMULAMOS TOXINAS?

Yo, en términos generales, prefiero llamarlas sustancias de deshecho, ya que la gran mayoría de ellas no son sustancias tóxicas y podría crear confusión.

Es normal que en todo metabolismo se generen sustancias que no nos sirven después de que nuestro cuerpo haya fabricado o usado las que sí sirven. También es verdad que estas sustancias no se van a quedar acumuladas en un organismo sano; es decir, éstas se van eliminando constantemente y para esto existe un culpable, bueno, mejor dicho, tres.

Veamos cuales son:

 ¿QUÉ DETOXIFICA A NUESTRO ORGANISMO?

Ni productos especiales, ni dietas fugaces, ni más monsergas. El detoxificador, por excelencia es nuestro HÍGADO, auxiliado por los RIÑONES y los PULMONES. Son los que actúan en estas lides: eliminan, filtran y expulsan las sustancias de desecho.

Así que, mejor preocuparse más de cuidar nuestros órganos, en vez de confiar en estos supuestos remedios pasajeros y por supuesto, nada eficaces la mayoría de ellos. Que no digo yo que psicológicamente nos hagan sentir mejor, al tomarlos, porque así lo queremos creer; pero debemos cuidarnos de muchos de ellos y que en el peor de los casos lo único que nos hagan sea vaciarnos el bolsillo.

 Por tanto, ¿CÓMO DETOXIFICAMOS EL ORGANISMO?

Vaya por delante, que no me gusta esta palabra, porque se confunde, desde el punto de vista médico, con lo que sería una desintoxicación.

Como he dicho antes, cuidando a nuestros órganos y a nuestro cuerpo, en general, con algo tan simple y al alcance de la gran mayoría como: COMER LO JUSTO, SANA Y EQUILIBRADAMENTE, BEBER SUFICIENTE AGUA, NADA DE ALCOHOL y HACER EJERCICIO.

Francisco Soler, nutricionista Corpore Sano