¿Nos medimos la cintura?

Si hay algo, para mí, más importante que el aspecto estético, es sin dudas, la Salud. Esto es algo que repito frecuentemente a todas las personas que siguen un tratamiento conmigo; y que contrariamente a mí, suelen poner en un segundo plano, siempre por debajo del aspecto físico.

¿Por qué es importante esta medida?

Esta medición, que yo la pongo en importancia muy por encima al peso, nos va a aportar una pista de hacia dónde estamos encaminado nuestra salud. El perímetro de la cintura es un valor predictivo de las complicaciones metabólicas, cardiovasculares y de mortalidad general.

¿Procedemos a la medición?

Toma una cinta métrica, de esas que se emplean en costura. Un poco por encima del ombligo toma la medida, teniendo en cuenta que la cinta debe estar perpendicular al tronco.

¿Cuánto te ha dado?

La referencia a tener en cuenta, en el caso de la mujer, es 88cm y en el caso del hombre, 102cm. Si estás por encima de estas cifras o por debajo, pero próximas a ellas; entonces, debes empezar a preocuparte por tu salud y empezar a poner remedio.

¿Por qué estos datos?

Por consenso, queda establecido que una cintura en la mujer de más de 88cm y en el hombre de 102cm, se asocia a un incremento del Riesgo Cardiovascular y desarrollo de enfermedades como la diabetes tipo 2.

La clave está en la distribución de la grasa

La grasa acumulada en el abdomen, típica del género masculino, es más perjudicial que la que suele acompañar a la mujer, por naturaleza, que suele concentrarse en piernas y brazos. A la primera se conoce como distribución androide o central, mientras que a la segunda se le conoce como distribución ginoide.

Consecuencias para la salud

La distribución tipo androide deriva en un aumento importante de la grasa abdominal profunda o visceral, componente crucial del llamado Síndrome cardiometabólico, que se asocia con el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, un ictus, hipertensión, diabetes; y en consecuencia, de la mortalidad general. Obviamente, entrarán en juego otros factores como puedan ser el tabaquismo, el sedentarismo, otras enfermedades, la genética, etc.

Conclusión

De esta forma tan sencilla podemos empezar a tomar un poco de conciencia sobre el cuidado de nuestra salud y estaréis haciendo lo mismo que cualquier profesional de la salud haría, en un primer momento, en su consulta. Eso sí, el tratamiento, mejor, se lo encomendamos a ellos.

Autor: Francisco Soler