Perder peso. ‘Control del efecto rebote’, ¿cómo evitarlo?

Uno de los efectos negativos a los que se enfrenta la mayoría de las personas que hacen dieta, es el posterior aumento de peso que se produce al poco tiempo de terminar una dieta; es decir, el “efecto rebote”.

Pasamos, nada más y nada menos, que ocho años de nuestra vida enlazando una dieta tras otra, con la consiguiente pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo, haciendo maniobras inútiles; de las cuales, nuestro cerebro “tan inteligente”, ha aprendido lo suficiente, como para devolvernos todas las tropelías que vamos cometiendo contra el cuerpo del que forma parte.

¿Cuáles son las causas principales para que este “efecto rebote” se produzca?

  1. Dietas excesivamente bajas en calorías (las conocidas como “Dietas Milagro”).
  2. Hacer dietas poco equilibradas.
  3. Sustituir los alimentos por productos de herbolario y farmacia.
  4. Velocidad excesiva de la pérdida del peso.
  5. No haber modificado los hábitos erróneos que nos llevaron al sobrepeso

Las dietas muy hipocalóricas poco equilibradas y mantenidas a largo plazo, en las que suelen faltar casi totalmente nutrientes importantes, como es el caso de carbohidratos, que son esenciales y además la fuente principal de energía del organismo, en sustitución de otros nutrientes como son las proteínas en exceso, es causa del efecto rebote cuando después de un tiempo comenzamos a tomar los primeros.

Ni que decir tiene, que la utilización de productos de farmacia para perder peso a costa casi exclusivamente de perder líquidos; además de producir una deficiente nutrición, en muchos casos, sobresaltan al organismo impidiendo la eliminación de las grasas de sus depósitos o bien llenándolos con creces cuando empezamos a comer de forma normal.

El control de la velocidad de la reducción del peso es uno de los puntos más importantes que se deben contemplar; siendo a la vez el más difícil en la programación del plan dietético. Una media de entre 0,5kg a 1kg por semana es la reducción ideal para que el organismo no perciba esta pérdida como un estado de alarma, además de preservar la salud del cuerpo.

Todos estos elementos, juntos o por separados, son la causa para que después de un tiempo de sacrificio en vano; en poco tiempo, volvamos a recuperar con creces el peso.

¿QUÉ DEBEMOS HACER?

Más bien todo lo contario a lo que solemos hacer; es decir, comer casi de todo y comida de verdad, en sus cantidades justas para nuestra actividad, perdiendo el peso a una velocidad adecuada y con hábitos que después de poco tiempo debemos haber asimilado, sí o sí.

Sólo así pasaremos de forma sigilosa sin alterar a nuestro organismo, el cual interpretará estos cambios como algo natural y positivo al no ver peligrar su integridad física.

RECUERDA QUE EL ORGANISMO, SI LO ALERTAMOS EN EXCESO, NOS ESTARÁ ESPERANDO PARA CUANDO DEJEMOS DE HACER EL BOBO, Y LA PRÓXIMA VEZ HABRÁ APRENDIDO LO SUFICIENTE PARA QUE, CADA VEZ, SEA  MÁS DIFICIL CONSEGUIR LOS OBJETIVOS DE UN PESO ADECUADO.